“¡Pero si mi cámara es buenísima!”, respondió…

escrito por David Laguillo
lunes, 09 de junio de 2008
Una queja habitual de quienes, cada vez más por desgracia, valoran a un fotógrafo por su cámara, accesorios u objetivos, es la frase “¡Pero si mi cámara es buenísima!” que utilizan en respuesta cuando se les hace ver los fallos o la no adecuación de una fotografía.
Es como si pensaran que el hecho de que su cámara tenga un sensor 10, 16, o 300 megapíxeles, de haberlos, ya definiera por sistema que sus fotografías son buenas.
En realidad, esta clase de fotógrafo bananero de salón olvida por completo que las fotografías las realiza la persona, y que las cámaras y demás accesorios solamente son herramientas.
Y todavía más, ignoran que las más grandes fotografías en la historia se realizan con cámaras y medios humildes, porque un buen fotógrafo puede hacer fotografías buenas casi con cualquier aparato fotográfico que funcione bien. Aunque las cámaras sean cada vez más avanzadas, por suerte no son ellas quienes deciden cuándo y cómo se hace la fotografía. Es un factor que siempre estará de manos del fotógrafo, si éste tiene visión fotográfica, un poco de gusto artístico, y algo de habilidad. El resto sí, son factores técnicos determinados por la cámara.
Pero que no piensen que si la fotografía salió “mal encuadrada”, subexpuesta, o tomada desde un ángulo o posición incorrecto, es culpa de la cámara, ni del zoom del aparato, sino que seguramente será culpa del “zoom” más viejo del mundo: los pies del fotógrafo y su falta, la mayoría de las veces, de visión fotográfica alguna.

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