El caos de la privacidad en internet

jueves, 02 de abril de 2009

Con sus muchas cosas buenas, internet también ha traído un verdadero laberinto caótico de intrincados caminos en lo que a la privacidad personal se refiere.

No hablo ya solamente de personas que son “famoso oficial”, sino también de otros quienes, con una profesión más o menos pública, están expuestos sin quererlo a la publicidad de sus datos. Y expuestos, sin desearlo, a recibir contacto.

Facebook, Tuenti, y docenas más de redes sociales, también añaden más y más datos indexados sobre las personas, con la salvedad de que en la mayoría de ocasiones en estas redes sociales se puede controlar el acceso a los datos y los niveles de privacidad. Pero, ¿quién controla a Google con sus datos indexados? Existen modos de eliminar enlaces y resultados dentro del buscador, contactando con ellos, pero la eficacia de estos métodos no parece ser siempre muy alta, entre otras cosas porque se oferta retirar tan sólo algunas cosas y datos de los resultados de búsqueda, y no otros datos.

Pongamos un ejemplo del mundo “físico y real”:
El SEÑOR A tiene una joyería en la calle Gran Vía de Madrid. El SEÑOR B tiene un problema con la joyería o con el SEÑOR A. Pero como, por casualidad, conoce el domicilio personal del SEÑOR A en la calle Alcalá, también de Madrid, e incluso conoce también el portal y el número de la vivienda, pues el SEÑOR B, ni corto ni perezoso, en lugar de volver a la joyería o al negocio del SEÑOR A, se presenta en casa del SEÑOR A aporreando su puerta protestando, sin pararse a pensar si el otro señor desea ser contactado fuera de su joyería, que lo más probable es que no.

Es un ejemplo de cómo en ocasiones el exceso de información, y la suma facilidad de acceso a la misma gracias a herramientas que la ofrecen centralizada (Google y otras), pone en peligro la privacidad de las personas, expuestas a cualquier exaltado con pocas luces que sea capaz de utilizar el famoso motor de búsqueda.

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