La realidad deforme que nos devuelve un espejo mentiroso

No se puede olvidar que también existieron trucajes y mentiras fotográficas antes de la era digital –baste recordar, como pequeña muestra, la extendida costumbre en la extinta Unión Soviética de los constantes trucajes fotográficos-. Pero ahora en muchas ocasiones no podemos tener claro qué es realidad y qué es falsa imagen deforme devuelta por un espejo mentiroso del mundo. Los programas de retoque son demasiado perfectos a veces.

En el mundo del fotoperiodismo, fue ampliamente difundida la noticia de que en 2006 la agencia Reuters, una de las mayores del mundo, retiró de su base de datos casi mil imágenes de su colaborador Adnan Hajj. La agencia las eliminó tras haber comprobado que en varias imágenes remitidas por Hajj a Reuters, el fotógrafo había manipulado digitalmente las imágenes, tomadas en la guerra entre Israel y Hizbulá, para aumentar en un caso las “nubes” provocadas por las bombas y en otro el número de cohetes disparados por un avión F-16.

Creo que no se trata, por desgracia, de un caso aislado. Reprobable, intolerable y perseguible en el periodismo profesional, pero no aislado ni único. En su responsabilidad, para el fotoperiodista profesional está prohibida cualquier manipulación que vaya más allá de la puramente técnica, como por ejemplo afirma el diario El País en su libro de estilo, no puede admitirse “toda manipulación de las fotografías que no sea estrictamente técnica (edición periodística, eliminación de defectos de revelado o de transmisión)”. Pero ahora, con la tecnología digital ampliamente popularizada y extendida, cualquier usuario con mínimos conocimientos técnicos de manejo de software puede manipular la realidad expuesta en sus imágenes. Los resultados, con un poco de habilidad, son tan sorprendentes y “reales” que asustan por la perfección en la mentira.
Y puede hacer pasar por realidad, con mucha facilidad, un espejo deforme y mentiroso que nos devuelva falsedad haciéndose pasar por verdad e información. Si el usuario es un “profesional” de los medios de comunicación (entrecomillado deliberado, porque si lo es debe ser expulsado inmediatamente del gremio informativo por falta de honestidad), las terribles consecuencias para la veracidad de las imágenes van mucho más allá de lo anecdótico.

Los avances técnicos, que con sus mejoras innegables también sirvieron para cambiar o manipular la verdad gráfica, precisamente son quienes también deben proporcionar las herramientas o métodos para comprobar o no la existencia de manipulaciones en las imágenes. Todo ello para que podamos volver a creer con más fiabilidad en lo que ven nuestros ojos y en lo que nos ofrecen los profesionales del periodismo gráfico.

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