Libros electrónicos y prensa

Los aparatos para leer libros electrónicos quizá puedan ser un salvavidas para la prensa impresa. Heridos por la bajada de ventas y por la crisis, tanto económica como publicitaria, los periódicos impresos, gratuitos o de pago, sufren una crisis de enormes dimensiones por culpa de la irrupción de internet, por un lado, y por lo que parece ser un agotamiento del modelo de negocio basado en la venta del soporte papel, por otro. 

Sin embargo, Internet tiene varias desventajas que aún hoy parecen insalvables. Entre ellas, la brecha tecnológica y la movilidad. Una buena parte de los compradores y lectores de periódicos impresos en papel tienen muchas dificultades y reticencias para utilizar un ordenador y acceder a la información disponible a través de Internet y versiones digitales de periódicos. 

Aparatos portátiles y de fácil uso y actualización pueden ser una opción muy interesante a considerar como nueva plataforma de distribución de la prensa

En este sentido, aparatos portátiles y de fácil actualización diaria con los contenidos del periódico, de tan sencillo uso y maniobra como los libros electrónicos, pueden ser una opción muy interesante a considerar como nueva plataforma de distribución de la prensa en un nuevo soporte. Además, a las ventajas de facilidad de uso y actualización debe sumarse la nueva tecnología de “tinta electrónica”, que hace más agradable a la vista las tipografías y contenidos para leer sin cansancio, huyendo de los brillos y la incomodidad habitual en las pantallas de los ordenadores. 

Dispositivos como el famoso Kindle de Amazon, así como el Bookeen Cybook Gen y el Bebook, entre muchos otros incluido el Papyre, pueden adaptarse a mayores tamaños, emulando el típico tamaño prensa, y hacer las mejoras necesarias para que la lectura sea de calidad, investigando para poder aportar el color, tan habitual ya en muchas páginas de prensa. De momento, debido a la tecnología de tinta electrónica para no cansar la vista, todos estos dispositivos se presentan únicamente en Blanco y Negro, aunque quizá pueda existir la posibilidad técnica de crear algún dispositivo con tecnología mixta que pueda, por ejemplo, mostrar la portada del diario y algunas páginas concretas en color, y el resto en Blanco y Negro. 

Pero, ¿y quién pagará la compra del dispositivo? Exigirle al usuario que asuma toda la inversión para comprar el lector de libros electrónicos, de momento elevada con un precio medio de entre 300 y 400 euros por aparato, quizá requiera de nuevos enfoques, estudios y planteamientos, para promover la ayuda en estas compras. Quizá mediante promociones especiales. 
Así como también será necesario estudiar cómo se rentabilizará por parte de las empresas editoras de prensa este nuevo formato, por ejemplo, a través de actualizaciones del contenido mediante pequeñas cantidades económicas en suscripción.

Un comentario

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