Nuestros recuerdos volátiles entre nubes de bits

Con la velocidad a la que vuelan los avances tecnológicos, algo que hoy es el “no va más” o el estándar dentro de un determinado sector puede dejar de serlo con asombrosa velocidad.

El encanto de rebuscar en las cajas con fotografías guardadas es difícilmente comparable a la frialdad de las búsquedas digitales

Cuando rebuscábamos viejas fotografías en nuestras cajas de fotos, buceando entre nuestros recuerdos o entre recuerdos ajenos, de personas a quienes nunca conocimos, sosteníamos entre nuestras manos el preciado soporte fotográfico de las imágenes impresas en papel. El encanto de rebuscar en las cajas con fotografías guardadas es difícilmente comparable a la frialdad de las búsquedas digitales. Marchitos, amarillentos o arrugados, en ocasiones eran soportes fotográficos impresos con muchos años de antigüedad, pero ahí seguían, mostrando ese pequeño trocito de recuerdo tan importante.

Sin embargo, la era digital nos ha aportado, por partes iguales, novedades interesantes pero también algunas incertidumbres. Los formatos y soportes digitales evolucionan y cambian con tanta rapidez que no resulta raro pensar que dentro de pocos años muchas de nuestras fotografías puedan no ser visibles, al no existir aparatos o lectores compatibles. ¿Que será de nuestras fotografías grabadas en CD? Es posible que, igual que sucedió hace años cuando los ordenadores dejaron de traer disqueteras, también pase igual con el CD.

tan volátiles como una nube de bits, que viene y va, pero a veces no se queda y difumina nuestros recuerdos

Nuestros recuerdos, entonces, al no disponer de lectores compatibles, se convertirán en sombras fantasmales, como el protagonista de la imagen, tomada en París por Louis Jacques-Mande Daguerre en 1838, en el Boulevard du Temple. Esa sombra, creada por el largo tiempo de exposición necesario para lograr impresionar los primeros soportes fotoquímicos, puede representar nuestra historia vital registrada en imágenes digitales, en ocasiones tan volátiles como una nube de bits, que viene y va, pero a veces no se queda y difumina nuestros recuerdos.

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