Un mundo paralelo con reglas pendientes

Es evidente que el mercado de la industria cultural (música, cine, literatura) necesita un cambio de modelo de negocio tras la irrupción salvaje de Internet y las descargas sin pagar. Sin embargo, esa necesidad real de cambiar el negocio no justifica el saqueo de los contenidos y las obras mientras ese cambio de modelo de negocio se inventa y/o se consolida. ¿Se van a seguir descargando sin pagar contenidos creativos mientras esa ansiada solución llega? No es la situación más deseable si queremos llegar a conseguir un mundo digital respetuoso con los derechos de autor y también respetuoso con muchos otros factores (insultos y calumnias en foros, etc.)

Siempre hubo grabaciones pirata en cintas de casete que algún amigo hacía copiando el vinilo original de un artista, pero no podemos comparar esa “piratería” casera, de efecto limitado, con el enorme impacto actual que las descargas sin permiso y sin pagar tienen a través de Internet, puestas a disposición de millones de personas.

Debemos también tener claro que el mundo digital está todavía en pañales, dando sus primeros pasos y asentando sus pilares, y como es lógico han surgido los primeros roces y conflictos por su irrupción en un mundo “real” con muchas novedades aportadas por este “mundo cibernético paralelo”. Y muchas, de hecho una buena parte de las novedades del mundo digital, son totalmente positivas, brillantes y esperanzadoras. Pero el futuro del mundo digital debe desarrollarse incluyendo el respeto como premisa básica en muchos puntos, y dentro de ese respeto necesario los derechos de autor son un punto clave para que ese desarrollo digital sea justo.

Ese mundo digital que englobe las comunicaciones y relaciones en la Red no puede seguir desarrollándose con el cáncer de los derechos de autor pisoteados de forma constante, o con la rémora de la “barra libre” y la sub-cultura del “todo gratis”, por describirlo de otra forma.

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