Haití, un año después

Un terremoto que duró apenas 38 segundos destruyó un país entero, y justo después la comunicad internacional comprometió dinero, mucho dinero, para ayudar a la reconstrucción. También, millones de ciudadanos anónimos en todo el mundo canalizaron donaciones en metálico a través de entidades no gubernamentales o a través de otras organizaciones humanitarias.
Un año después, con todo ese caudal monetario no se ha reconstruido apenas nada de Haití. ¿Dónde ha ido ese dinero?
Estos días, cuando se conmemora la terrible fecha, muchos periodistas han vuelto al lugar y han comprobado que todo sigue…más o menos igual.
Las ayudas han llegado con cuentagotas, del dinero poco se sabe y la confianza de los ciudadanos que donan dinero para estas tragedias puede quedar seriamente dañada si no se ofrecen explicaciones convincentes.
Y las promesas de políticos internacionales demostraron, una vez más, el escaso valor que tiene la palabra de los políticos, que prefieren brillar con una sonrisa y un buen peinado en una fotografía para un periódico, en lugar de cumplir todas las promesas efectuadas en caliente, de las que nunca se acuerdan.

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