España y los emprendedores

Emprender (C) Fotolia
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Fiscalidad hostil: “Con Hacienda hemos dado, Sancho”

Ayer tuve la oportunidad de leer un artículo (disponible en inglés en este enlace http://www.portfolio.com/business-news/2011/01/31/white-house-launches-startup-america-program?ana=e_pft) donde el presidente norteamericano, Barack Obama, anunciaba nuevas medidas para fomentar el espíritu emprendedor. Su país tampoco es ajeno a la crisis, que ha traído un efecto negativo sobre la creación de nuevas empresas -y dificultades para los emprendedores existentes- pero la situación es muy diferente a la española.
Miles de autónomos y pequeñas empresas se dan de baja en España estos últimos años, acosados por la situación de crisis, y también ahogados por una presión fiscal excesiva y para nada flexible o comprensiva con las especiales circunstancias.
En España, en muchas ocasiones el concepto de apoyo a emprendedores se limita a dar “cursos”, asesorar al joven emprendedor para buscar la contratación de “microcréditos”, entre otras acciones.  Eso está muy bien, pero no hay medidas más interesantes y profundas de cara a potenciar y facilitar el lanzamiento de nuevas empresas en las mejores condiciones de competitividad, esto es, para que sobrevivan en el futuro por sí mismas, más allá del microcrédito.
Otorgar pequeños créditos puede ser interesante de cara a los primeros pasos de la nueva empresa, pero no se puede considerar un apoyo a medio o largo plazo. Para garantizar la supervivencia de la nueva empresa es necesario que en España se planteen reformas en el modo en que encaja el autónomo-pequeño empresario en el sistema fiscal y económico. Entre otros factores, se debe facilitar la expansión internacional, especialmente en sectores tecnológicos, donde las fronteras son cada vez más débiles y los negocios y las oportunidades se encuentran en cualquier lugar del mundo.
Facilitar los negocios internacionales

Sin embargo, la apertura internacional no siempre es facilitada desde España, para los nuevos jóvenes emprendedores. Además, tradicionalmente, en España, la fiscalidad juega en contra del autónomo y pequeño empresario, gravando los ingresos aunque sean “presuntos” ingresos -todavía no cobrados- por culpa de los retrasos en los pagos o los impagos.
Es muy necesario para un país como España facilitar y potenciar la creación de nuevas empresas, en todos los sectores, pero especialmente en novedades y mercados que son fácilmente identificados como buenas oportunidades por los miles de talentosos emprendedores que existen en el país. Y para hacerlo el estado necesita estudiar medidas como rebajar -o al menos, flexibilizar- la presión fiscal y facilitar los, hoy por hoy, tediosos trámites burocráticos necesarios para muchas operaciones relacionadas con la creación o lanzamiento del nuevo proyecto empresarial.

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