El ser humano como yonqui del consumismo

(C) Efinfoto/PhotoXpress.com
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¿Somos yonquis? No podemos pasar una sola semana sin comprar, sin consumir objetos o cosas que no necesitamos. Somos yonquis del consumismo. Nos hemos convertido en adictos al consumo.

Cuando se habla de la experiencia de la droga, se mencionan como drogas el alcohol, el tabaco y otras drogas, pero también se deben recordar las dependencias psicológicas, que actúan a niveles similares. El sistema económico, la publicidad, los círculos de “comprar y tirar, para luego volver a comprar”, nos han mostrado con crudeza nuestra condición de drogadictos por sufrir la compulsión del consumo y una fuerte dependencia social al consumismo compulsivo y no reflexivo.

De forma automática -no reflexiva-, los sábados por la tarde vamos al Centro Comercial, donde tomamos algún refrigerio o vemos alguna película, y también hacemos más compras de productos. Pero, curiosamente, si miramos nuestro frigorífico, en la gran mayoría de los casos tenemos alimentos más que suficientes para todo un mes sin realizar ninguna compra.

Mas al sábado siguiente, volvemos a comprar, a realizar más gasto y seguir en la espiral del consumismo. Un profundo ejercicio reflexivo debería ayudarnos a comprender que el ritmo de consumo, compra y gasto, debemos controlarlo, no solo por las consecuencias económicas, sino también por la posibilidad de desarrollar una peligrosa dependencia del consumo.

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