El ‘blog’ como medio de comunicación sin filtros

La serie de televisión “Los Simpsons” ofrece, en ocasiones, interesantes visiones o reflexiones sobre el periodismo o la prensa. Desde su perspectiva norteamericana, en uno de los capítulos uno de los personajes lanza un pequeño periódico independiente, frente al imperio mediático del magnate de la localidad. En ese capítulo, por las presiones del gran imperio mediático el pequeño periódico independiente decide rendirse, pero la serie nos muestra cómo ha calado la idea en la población, con docenas de ciudadanos lanzando cada uno su propio periódico independiente y vendiéndolo en la calle.

El ‘blog’ como ventana privada al mundo de la comunicación

En Internet, esta maravillosa revolución tecnología relacionada con la comunicación ha traído bajo el brazo la posibilidad de que cada ciudadano puede tener su propio ‘blog’, su propio Twitter y otras poderosas herramientas de comunicación y difusión. Todas, en su mayor parte, gratuitas y de uso fácil.

Internet va subiendo su influencia y cada vez tiene más penetración y repercusión en la sociedad y en el “mundo real”. Pero debemos recordar que el periodismo debe ser ejercido por periodistas, por personas profesionales con capacidad analítica y visión objetiva de la realidad. El periodismo se compone de recopilación de la información, pero también del filtrado de los datos, para dotar al trabajo informativo de suficientes puntos de honesta lealtad a la verdadera realidad del hecho informativo.

Por el contrario, un blog personal, en la mayoría de los casos, suele recoger publicaciones puramente subjetivas. Textos y puntos de vista personales, con experiencias privadas de las cuales a veces es difícil extraer conclusiones generales. Además, un ‘blog’ personal carece de herramientas de filtrado de los datos y las informaciones, y las opiniones e interpretaciones se lanzan a vuelapluma y sin depuración.

Diferenciar entre publicaciones periodísticas objetivas difundidas en línea, y los blogs personales y por lo tanto subjetivos, debería ayudar al lector a saber tamizar de modo conveniente para decidir si está leyendo un medio de comunicación o una bitácora personal de acceso público. El valor de lectura de los ‘blogs’ es indudable, pero nunca debemos olvidar que se trata de palabras difundidas en bruto, sin ningún filtro periodístico.

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