La fotografía como negocio en un océano de proveedores

  • En la fotografía de archivo actual triunfará el fotógrafo que sabe interpretar las tendencias del mercado y diferenciar su obra

La irrupción de las tecnologías digitales ha traído consecuencias inmediatas a muchos mercados de productos culturales, no solo la música y las películas con el cáncer de la piratería y las descargas ilegales, sino también a la fotografía.

En la fotografía se han popularizado tanto las cámaras digitales de alta calidad, que toda una nueva hornada de cientos de miles (quizá millones) de nuevos fotógrafos se suman al mercado y quieren sacar beneficio de sus imágenes digitales.

Esta inundación de nuevos contenidos genera un océano de imágenes cada vez más grande, y conlleva la inevitable saturación de proveedores de un producto muy similar -imágenes que en muchas ocasiones apenas se diferencian unas de otras- con temáticas, técnica y estilo estandarizado.

El triunfo viene, y así lo demuestran los datos, para quien sabe ver las tendencias del mercado, interpretarlas y ofrecer al mercado lo que busca diferenciándose de los demás proveedores con imágenes de muy alta calidad técnica, buen estilo personal y temática adecuada. Hoy más que nunca el fotógrafo necesita reciclarse una y otra vez, para adaptarse a los cambios constantes del mercado.

El punto de vista de la gota de agua
Para el fotógrafo proveedor que forma parte de la pequeña gota de agua difuminada en ese océano, la situación actual puede llegar a ser frustrante porque ven reducido su beneficio por causa de la competencia llevada al extremo.

La competencia viene de forma externa, desde otras agencias con miles de proveedores, y también de forma interna, desde otros miles de proveedores dentro de la misma agencia.

En esta tesitura, la única solución posible pasa también por ser capaz de aumentar el número de imágenes disponibles a la venta, pero sobre todo por mejorar y diferenciar sus imágenes superando la calidad media o dotándolas de un estilo único, diferente y reconocible.

De lo contrario, si el fotógrafo no cambia de nuevo su rutina y continúa elaborando las imágenes de siempre, de temas no muy comerciales y de estilo estandarizado, sus imágenes se hundirán sin remedio en el océano de otros millones de imágenes similares, y sus posibilidades de venta serán menores y el beneficio por imagen caerá hasta cifras residuales.

 

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