Hambruna en los quioscos

Durante las últimas semanas, las malas noticias se están cebando con la ya de por sí depauperada profesión periodística. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en MC Ediciones, el concurso de acreedores en Globus Comunicación, el cierre de revistas míticas como Nuevo Vale (ver enlaces a PR Noticias) puede dejar a los quioscos españoles con hambruna de publicaciones en papel.

Durante décadas, las cabeceras editadas por estas grandes editoriales de revistas han nutrido los expositores callejeros con publicaciones de todos los temas y géneros posibles, y esta variedad está en claro peligro por culpa de la crisis publicitaria y de otros factores.

Es obvio que la crisis publicitaria está pasando su cruel factura a las publicaciones en papel, pero mientras algunas de ellas han sido capaces de crear un buen reflejo y un sólido soporte en Internet, otras muchas editoriales no han sido capaces de adaptarse y la nueva tecnología y la nueva forma de consumo de información les ha cogido con el pie cambiado, fagocitando su negocio y dejando con hambruna de papel a la distribución a través de quioscos.

Esta falta de adaptación resulta curiosa en algunos casos concretos, en los que el público objetivo de cada publicación impresa se centraba básicamente en el espectro joven de la población, siendo estos quienes mayoritariamente usan Internet, las redes sociales y los nuevos canales de comunicación en Internet.

Heridas por la bajada de ventas del soporte papel, por la brutal bajada de inversión publicitaria y por la competencia de Internet como difusor de información, algunas editoras de revistas no han sabido ver a tiempo los cambios de hábitos de consumo de sus propios lectores.

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