Háblame…pero no me grites

En ocasiones, Internet se convierte en un molesto gallinero lleno de gritos, usuarios indignados por cualquier causa (o sin causa), y muchas personas que ya no piden ni solicitan, sino que reclaman, en base a ningún derecho.

Este tipo de usuarios de Internet pasan de la reclamación al abuso sin pasos intermedios. Por lo tanto, la conversación desaparece y todo se convierte en un gran contenedor de vísceras. Las vísceras no son conversación, tampoco ayudan a crear un flujo de comunicación sano. No se llega a conclusiones generales ni tampoco a soluciones parciales a través de las vísceras.

Háblame…pero no me grites. Ni me exijas, ni me pongas chantajes, ni me pongas trampas con la intención de ver cualquier mínimo fallo en mi respuesta para saltar al ataque. Háblame…pero no te comportes como un niño de parvulario.

El mejor invento de la comunicación de las últimas décadas, la gran red de redes internet, se convierte en mediocridad cuando solo se utiliza de esas formas descritas.

Es labor de todos evitar que esto sea así y neutralizar, repudiar y aislar a los numerosos “troles” que, en cualquier esquina de la red, convierten la gran maravilla de la comunicación (Internet) en un contenedor de desperdicios intelectuales.

 

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