La marabunta

Cada cierto tiempo algún famoso cae en la Red víctima de algún pequeño error o desliz verbal. Muchos se convirtieron en presa de un error o esclavos de sus opiniones -más o menos fundamentadas, opiniones al fin y al cabo- y se vieron acosados por la marabunta de Internet.

Después de un error o una opinión controvertida llega la marabunta: la horda de gente alborotada, seres que se confunden en una masa anónima para ahogar su voz en la horda del acoso a la celebridad, en definitiva personas en su mayoría con algún trauma oculto, que se lanzan al ataque del famoso.

Es la cara menos amable de Internet, la herramienta de comunicación más revolucionaria desde la imprenta. Una maravillosa herramienta de comunicación que, mal utilizada, sirve para dar rienda suelta a los peores y más bajos instintos.

¿La libertad de expresión amenazada por la marabunta?

Internet, como concepto, es una revolucionaria maravilla. Herramienta ineludible e imprescindible para el intercambio de ideas y para el desarrollo de la libertad de expresión. Sin embargo también hay zonas oscuras, y es ahí donde se sitúa la marabunta que se alía para acallar la libertad de expresión de cualquier ciudadano.

Es ahí en donde encajan algunas situaciones de “boicot” a programas de televisión, actores, cantantes, periodistas, políticos o cualquier otra persona con una profesión pública.

En definitiva, desde la marabunta se ataca a cualquiera que no opine igual que la marabunta.

Si en alguna ocasión usted ha formado parte de una marabunta contra alguien o contra algo, recapacite. Piense que nadie está en posesión de la verdad absoluta, ni siquiera la “masa” aunque esta corriente en ocasiones se arrogue a sí misma ser la opinión mayoritaria, sin serlo en realidad.

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