Periodismo, sartenes, muros de pago y la bruja Lola

fotografias1030Ahora que los dos periódicos españoles más importantes (El País y El Mundo) preparan su estrategia de pago digital que podría incluir el cierre de sus ediciones gratuitas en la red, es interesante analizar la relación que la prensa tradicional tiene actualmente con sus distintos tipos de lectores en línea.

En este sentido, la pestaña ‘Lo más leído’ en los medios digitales es, con frecuencia, una de las secciones menos edificantes de los periódicos que todavía ofrecen ese peculiar listado de las noticias más vistas.

En la publicación Vía52 denominaron este fenómeno como ‘La dictadura del lector’ bajo la idea de que ‘el lector quiere’ ese tipo de noticias que salen como las más vistas de cada día, semana o mes. La situación se presta además a un análisis global del periodismo y el muro de pago online, en el que debemos diseccionar las diferencias entre tipos de lector, y cuales de esos lectores están dispuestos a pagar por periodismo online de calidad y cuales no.

Cuando la pestaña “lo más leído” da vergüenza ajena

prontojulio2013En esa pestaña, que suele dar vergüenza ajena, nos encontramos una indigesta ensalada de noticias de prensa rosa, sucesos, anécdotas o piezas sobre diversos temas sexuales o morbosos, con mayor presencia de famosos, en muchas ocasiones famosos de cuarta categoría, la ‘cara B’ del ‘famoseo’ patrio o internacional. En definitiva, noticias de mercadillo protagonizadas muchas veces por famosos de saldo.

Probablemente, si hoy o mañana El Mundo o El País publicasen una noticia como “La bruja Lola presentará un programa por las tardes en una televisión nacional”, o una noticia sobre la nueva novia del ínclito ‘Paquirrín’, esa pieza aparecerá en el listado de más leídas.

Lo anterior es, por supuesto, una hipótesis, porque no deseo que le den un programa televisivo a aquel pintoresco personaje de las velas negras -la bruja Lola- que gozó de sus 15 minutos de inmerecida fama gracias a la telebasura.

Temas, sin duda, de importancia menor, pero que en ocasiones compiten en portada con temas periodísticamente de mucha mayor relevancia.

¿Debemos entender entonces que el perfil de nuestro lector es el de las noticias irrelevantes? No lo creo, ese lector que devora noticias irrelevantes tan solo representa al lector que tiene internet solo para conseguir cosas gratis y que picotea de diversas fuentes gratis, sin tener ninguna fidelidad hacia la marca y tampoco ningún interés por el periodismo de calidad. Un lector guiado más por el morbo que por la calidad periodística. Este tipo de lector solo aporta su presencia, contribuyendo al aumento de tráfico. Pero el tráfico es mucho más difícil de convertir en ingresos para la empresa periodística.

Existe otro perfil de lector que sigue comprando el periódico en papel, y sin duda no tiene interés por las noticias irrelevantes que aparecen en la pestaña ‘lo más leído’. Pero es muy difícil conocer la opinión de este lector porque el papel no permite su interactividad. Quizá puede existir todavía cierta ‘brecha digital’ por cuya causa nos resulta verdaderamente difícil conocer las opiniones de un determinado grupo de compradores y lectores de prensa que todavía son reacios al salto digital. En este punto hay que realizar un llamativo inciso: la revista Pronto es la más vendida en España, solo tiene formato papel -su presencia digital es meramente testimonial- y al parecer sigue conservando su nexo con el específico nicho de mercado que siempre tuvo.

Y también tenemos el perfil del nuevo lector puro digital, que sí estaría dispuesto a pagar por contenidos periodísticos, pero que es mucho más exigente con la calidad del contenido y las noticias. Es evidente que a este perfil de lector, cualificado y saturado de información, no le resulta atractivo comprar una suscripción a un medio de comunicación si la pestaña ‘Lo más leído’ está plagada de tonterías, morbo y petardeo. Es un lector mucho más exigente, que paga solo por temas elaborados con la calidad suficiente y con valor añadido.

Sartenes y muros de pago

¿Qué sinergia editorial puede existir cuando los periódicos regalan sartenes o aspiradores? La relación de las cabeceras de prensa con los regalos siempre ha sido casi surrealista. Se puede entender que un periódico regale libros, música o películas en DVD.

Al fin y al cabo el periódico, los libros, los discos o las películas todos son productos culturales ligados íntimamente, con una clara sinergia cultural. Pero resulta muy difícil encajar las sartenes y los aspiradores como regalo, y poner “muro de pago” en la misma frase. Las sartenes no cuentan como valor añadido para contratar un muro de pago.

El muro de pago que El Mundo y El País van a imponer a sus ediciones web tiene que venir acompañado de otros valores añadidos: el axioma es la calidad periodística, el análisis riguroso y la sección de opinión razonada y de grandes firmas.

Calidad versus ERE

Las empresas periodísticas siguen buscando una salida para su propia rentabilidad y buscan esa supervivencia en los muros de pago para los contenidos en línea. Pero están fallando en el punto clave.

Como hemos dicho más arriba, el muro de pago solo podrá imponerse con éxito para contenidos de calidad, diferenciados y con valor añadido. Nadie pagará por las mismas noticias que se pueden encontrar gratis.

Y, para elaborar contenidos de calidad, es errónea la estrategia de despedir a periodistas experimentados a través de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), rebajando la calidad del producto final hasta niveles insospechados, como está sucediendo en fechas recientes con el periódico El País.

En las condiciones actuales, salvo exclusivas importantes como las fotocopias del caso Bárcenas, la cabecera del grupo PRISA no es lo suficientemente atractiva para un potencial suscriptor de pago, que ve con recelo que la calidad del producto final se ha rebajado demasiado. Le falta el brillo de los buenos tiempos, y no está claro si esa calidad rebajada justifica una suscripción en línea.

Queda, por tanto, un espacio para la reflexión profunda y la creación de estrategias de enganche digital, inexorablemente de pago pero también, sin excusa, para contenidos de una mayor calidad periodística.