Periodismo, vídeos, y comunicación fragmentada

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Los medios de comunicación digitales recurren, cada vez más, a los contenidos multimedia para atraer la atención de los lectores y enriquecer las informaciones. El vídeo supone un añadido lógico, deseable y una herramienta imprescindible para enriquecer el contenido del periodismo digital.

‘Videonoticias’ sin texto

Sin embargo, insertar vídeos no es un fin en sí mismo, sino una herramienta añadida dentro de un contexto donde las informaciones se componen de texto, fotografías y gráficos.

El concepto de información requiere contextualización, introducción del tema…un vídeo que se difunde sin narración audiovisual, y sin texto de introducción o de interpretación del hecho noticioso, no está completo desde el punto de vista informativo.

El lector, sin ambas herramientas añadidas (la voz en off del vídeo, o el texto informativo de introducción) no tiene todos los elementos necesarios para interpretar de forma correcta el hecho noticioso.

Por lo tanto, un vídeo que se inserta como ‘videonoticia’ debe llevar un texto explicativo redactado por parte del medio para explicar, aunque sea de forma breve, el hecho expuesto en el vídeo, así como también la contextualización de la noticia.

En caso de no existir ese texto que acompaña al vídeo, el propio vídeo debe llevar una narración que explique el contenido. Un vídeo que no tiene narración insertada (voz en off o texto incrustado) y tampoco tiene texto de noticia adjunto, constituye un ejemplo de información incompleta, una comunicación fragmentada que no aporta elementos de ayuda para interpretar la realidad informativa.

‘Viralidad’ contra información

Por otro lado, existen también muchos casos en los que se abusa del concepto “vídeo” para lograr más tráfico a través de una exposición viral de los contenidos, en detrimento del valor informativo.

En este punto es cuando nos encontramos las portadas de los periódicos plagadas de vídeos presuntamente graciosos, o de otro tipo de contenidos de ocio o de contenido sensual, pero carentes de cualquier valor informativo.

Es necesario lograr un equilibrio entre tráfico, ‘viralidad’ y periodismo de calidad, para evitar que el uso de los vídeos se convierta en un fin en lugar de ser una herramienta. Así evitaremos también que esa mala utilización de contenidos multimedia contribuya a aumentar una comunicación fragmentada y con carencias.