Instagram, filtros, y una ilusión de falsa calidad fotográfica

fotografias2484La imagen que ilustra este artículo es un claro ejemplo más de lo peor en fotografía: un ejemplo representativo de las cientos de miles de imágenes sin valor que, cada segundo, se publican en Instagram y otras redes sociales de fotografía. El ‘boom’ de la fotografía digital a través de móviles es comprensible gracias a la popularización de la tecnología y tiene un claro exponente en la popular plataforma Instagram , comprada por Facebook. Pero no hay que olvidar que la mera posesión de una determinada herramienta, como por ejemplo un bisturí, no convierte a su poseedor en un cirujano. Tampoco un teléfono móvil con cámara de calidad convierte a su dueño en un fotógrafo. Nada más lejos. Destrozar las fotos y eliminar sus posibilidades comerciales Instagram y otras aplicaciones similares han contribuido a difundir y popularizar un erróneo y peligroso concepto: las fotos deben filtrarse y retocarse siempre, y cuanto más rocambolescos sean los efectos, mejor. Filtros y más filtros aplicados al tuntún, sin criterio, y como consecuencia se obtiene al final una imagen técnicamente destrozada, carente de valor artístico, y con nulo valor comercial para los bancos de imágenes. Si usted, en algún momento, se plantea ganar dinero con sus fotografías a través de la venta de fotografías en bancos de imágenes, olvídese de las aplicaciones de filtrado para móvil: todas ellas destrozan las cualidades técnicas originales de la imagen y los pintorescos filtrados reducen -hasta casi eliminar- las posibilidades comerciales de vender esas imágenes en el exigente mercado de la fotografía de archivo. Fotos de comida con colores falsos, fotos de fiestas y momentos familiares con filtros que cambian el color de la piel y ojos, fotos de pies, fotos de puertas, fotos de ventanas…Instagram es un pintoresco repositorio de imágenes cuyos temas en su mayoría carecen de interés comercial, tienen pésimas cualidades técnicas, y un nulo valor artístico. Pese a esos obvios defectos, hay personas que de verdad creen que son buenos fotógrafos porque tienen muchos “me gusta” en Instagram. En realidad, importa bastante poco -más allá del respetable aunque dudoso gusto de cada cual- que docenas o cientos de personas indocumentadas le den al “me gusta” en las fotos de Instagram o Facebook, porque su desconocimiento sobre fotografía es tan profundo como el de la persona que publicó esas imágenes plagadas de filtros. Los “me gusta” -cuando el que lo emite es alguien sin criterio estético, técnico o comercial- contribuyen a aumentar el ego del falso fotógrafo, que puede llegar a creer que tiene algún tipo de talento para la fotografía. El peligroso valor de esa ilusión de falsa calidad fotográfica es, fundamentalmente, inflar el ego del falso fotógrafo. Tenemos, en definitiva, que volver a reivindicar la fotografía de calidad, tan alejada de estas populares aplicaciones de retoque fotográfico.