España, a la cola en confianza hacia los contenidos periodísticos

  • Divorcio entre el periodismo español y los consumidores

Informe Reuters PeriodismoLos resultados del reciente informe del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, dependiente de la Universidad de Oxford, no sorprenden en cuanto a los datos que ya intuía para España, pero sí son altamente descorazonadores, aunque también nos dan pistas sobre lo que es necesario mejorar en el periodismo patrio.

En el informe se refleja que España es el país número 11 de 12 en cuanto a confianza en los contenidos periodísticos generalistas, con un 34% (solo USA está por debajo con un nivel de confianza del 32%).

La pregunta realizada a los encuestados fue: “Pensando en las noticias, en general, ¿está de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente afirmación? ‘Creo que se puede confiar en la mayoría de noticias la mayor parte del tiempo’; ‘Creo que puedo confiar más en las noticias que yo uso la mayor parte del tiempo’, arrojando los resultados descritos anteriormente.

Estos resultados invitan a una reflexión profunda y urgente tanto por parte de los propios periodistas y los medios de comunicación españoles, como a un análisis del modelo de comunicación social que queremos y cómo influye en ella una educación reglada y eficiente, para educar tanto a los lectores como a los comunicadores. Necesitamos un modelo de comunicación social en el que las noticias se elaboren y se difundan por profesionales, y con profesionalidad e imparcialidad.

España es, de los países analizados, el número 1 en cuanto a interés en las noticias, pero los ciudadanos encuestados sitúan a la cola su confianza en los contenidos periodísticos. Es curioso, y preocupante, la frase que afirma que los Social Media son considerados ahora más importantes que la prensa impresa en USA, Irlanda, Brasil, Italia, Francia, España y Australia, según el mismo informe.

Considero que ese detalle anterior es muy preocupante, porque si de algo están llenos los Social Media es de falsas noticias, parcialidad, manipulación y engaño. En relación a los contenidos vertidos dentro de esas plataformas no profesionales y con contenidos no creados por periodistas, tan solo un ínfimo porcentaje es real o se puede considerar periodísticamente veraz. La inmensa mayoría de esos contenidos no creados por periodistas profesionales, son falsos, parciales, o meras opiniones de índole personal.

El divorcio entre el periodismo español y sus lectores parece insalvable, pero si conservamos la esperanza de recuperar la relación, debemos tomar medidas urgentes y profundas que pasan, necesariamente, por la educación y por el retorno a los orígenes de un periodismo libre y sin ataduras financieras.

En general, la confianza sube cuando el consumidor percibe que se tratan las noticias de forma imparcial, y he aquí una de las claves más importantes. Desde hace años -demasiados, sin duda- el periodismo español se ha ido hundiendo en sus propios intereses, fondos ‘buitre’ y demás complejos accionariales.

Solo un ingenuo puede pensar que esas dependencias accionariales no influyen, aunque sea sutilmente, en el trabajo periodístico diario. Ese es un yugo del que los medios deben ser capaces de librarse para volver a recuperar la confianza del lector.