«Periodismo puro»

«Esto es periodismo puro, cada vez más difícil de encontrar en los medios», escribió Sánchez en su dedicatoria del libro "Los ojos de la guerra".
«Esto es periodismo puro, cada vez más difícil de encontrar en los medios», escribió Sánchez en su dedicatoria del libro “Los ojos de la guerra”.

El pasado viernes 12 de agosto, el fotoperiodista Gervasio Sánchez impartió la última conferencia del curso «Periodismo de autor, con firma», en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Durante tres días (del 10 al 12 de agosto, ambos incluidos) el Palacio de La Magdalena se convirtió en el epicentro de las mejores voces del periodismo español.

Sánchez ofreció a los asistentes un baño de realidad, una exposición de honesta crudeza en la que dibujó el tenebroso panorama del periodismo actual. «Esto es periodismo puro, cada vez más difícil de encontrar en los medios», escribió Sánchez en su dedicatoria del libro “Los ojos de la guerra”.

La realidad que dibujó Gervasio Sánchez es como una bofetada en la cara de la profesión periodística, representada por frías voces que, desde un cómodo despacho, son capaces de decir al reportero que una noticia sobre terribles guerras o hambrunas en un país africano “aburre” a los lectores porque ya se han publicado dos reportajes sobre el tema.

Sánchez explicó la forma en la que los periódicos españoles han despreciado al «periodismo puro», ese periodismo que es capaz de seguir durante veinte años la misma historia para mostrarnos, pasado ese tiempo, al recién nacido de aquel niño que casi pierde la vida por una mina antipersona veinte años atrás. «Esto es periodismo puro, y ya no se hace», sentenció Sánchez mientras mostraba parte del documental “Imprescindibles. Gervasio Sánchez, testigo de guerra”, donde se narra la historia de Adis Smajic, que tenía 13 años cuando una mina antipersona, semienterrada entre las ruinas de Sarajevo, casi le siega la vida en el año 1996.

A 20 o 30 euros la crónica, es evidente que algo muy profundo falla en el periodismo español, o quizá en nuestra propia sociedad. Lo que se valora, a veces con millones, está terriblemente alejado de la calidad.

Sin embargo, no todo era oscuridad: Sánchez, que ha colaborado como “freelance” con la práctica totalidad de los periódicos del país y muchos extranjeros, destacó al periódico “El Heraldo de Aragón” como una publicación respetuosa con su trabajo.

El impacto de realidad aportado por Sánchez puso broche de oro a unas jornadas en las que pudimos contar con la experiencia y la sabiduría de grandes firmas del periodismo como Rosa María Calaf, Fernando Rodríguez Lafuente, Fernando Jáuregui, Forges, Gallego y Rey, Puebla, Ana Samboal y Sergio Martín.

Generación “huérfana”

Todos los participantes que nos han aportado su sabiduría en este curso son voces periodísticas de gran nivel que, en demasiadas ocasiones, se están perdiendo. Con la excusa de la crisis, en muchos medios de comunicación se prescinde de estos periodistas y de su dilatada experiencia. De repente, el relevo generacional se corta y una generación de nuevos periodistas se puede quedar huérfana de las experiencias de los anteriores maestros del oficio.

Por fortuna, en Santander hemos tenido la oportunidad de hablar con algunos de esos maestros, de oír estas grandes voces. Ha sido un auténtico placer contar con su presencia, conocer las vivencias y los consejos de estas grandes firmas del periodismo. Del periodismo puro.