Los «YouTubers», la atomización y la economía dependiente

Captura de pantalla de el canal de ElRubius, que tiene más de 24 millones de suscriptores / Los «YouTubers», la atomización y la economía dependiente
Captura de pantalla del canal de ElRubius, que tiene más de 24 millones de suscriptores / Los «YouTubers», la atomización y la economía dependiente

¿Es fácil ganar dinero como «YouTuber»? Pese a que muchos jóvenes sueñan con ganarse la vida creando vídeos desde su casa, varios de los «YouTubers» más famosos de España han puesto el grito en el cielo después de los recientes cambios realizados por la plataforma. Los últimos cambios, a raíz de una retirada de anunciantes por la publicidad que apareció en vídeos que las marcas consideraban inapropiados, favorecen a los contenidos para todos los públicos («family friendly») en algunos casos muy lejos del tipo de vídeos que más reproducciones e ingresos generan para los creadores españoles.

Cada cambio realizado por YouTube, y también por muchas otras empresas de la mal llamada “nueva economía” como UBER y muchas otras, afecta, de forma directa, a la economía dependiente de miles de personas. Cada nueva norma que impone o cambia la plataforma, casi siempre de forma unilateral y la mayoría de las veces sin previo aviso, tiene un efecto directo en las economías de ElRubius, Wismichu, Auronplay y muchos otros famosos creadores de vídeos.

De esta forma, estas personas, sin ser empleados en nómina de YouTube, pasan a ser directamente dependientes de las decisiones de la compañía. De poco sirven los vídeos de queja, por muchos seguidores que estos creadores tienen, ya que la empresa toma y mantiene sus decisiones en base a sus propios intereses comerciales y los de sus anunciantes.

Así, cada vez que YouTube toca su algoritmo publicitario, cambia una norma o modifica el esquema de retribuciones de sus “colaboradores” los ingresos de los creadores se ven directamente afectados, en algunos casos de forma drástica. Esto genera una situación en la que, sin estar en nómina de la plataforma para la que “trabajan”, existen muchas personas que se convierten en económicamente dependientes de unas decisiones empresariales sobre las que no tienen ningún control. Los YouTubers más famosos, por supuesto, tienen otras fuentes de ingresos como los eventos en vivo, pero el efecto de los cambios unilaterales de la plataforma sobre su economía es innegable.

Unión frente a atomización

Desde un punto de vista económico está claro que la atomización de los proveedores, en este caso los creadores de los contenidos, favorece de forma importante a la marca, ya que los cambios y las decisiones de YouTube se pueden imponer sin mayores problemas ante un colectivo que no está organizado y carece de representatividad para negociar de forma global con la compañía a la que nutren de contenidos.

Dudo que la empresa YouTube esté voluntariamente dispuesta a aceptar que sus colaboradores puedan negociar los cambios con la plataforma, unidos en forma de, quizá, un sindicato que represente a esos colaboradores y tenga la capacidad de mediar entre la empresa y los creadores cuando las decisiones de la plataforma afectan de forma negativa a la economía de esos creadores. Sin embargo, dada la evidente situación de debilidad y desequilibrio en la relación entre el usuario creador y la famosa plataforma de vídeos, no parece descabellado pensar que, a nivel global, se puede impulsar una legislación que obligue a este tipo de empresas a aceptar una representación sindical de sus usuarios económicamente dependientes. La unión hace la fuerza.

Vídeo de Wismichu “El fin de YouTube”