Una imagen del canal de Alfonso Gallardo, que se hace llamar Roma Gallardo en las redes. El titular falso "URGENTE! BOICOTEAN MI CANAL DE YOUTUBE y mi PATROCINIO toma medidas HACIA MÍ" resume varios de los puntos clave analizados en este artículo.
Muchas personas han trasladado su confianza desde la mal llamada «caja tonta», la televisión, a canales alternativos cuando no marginales en YouTube, Twitch y otras plataformas sin control editorial donde cualquiera puede decir cualquier cosa, sea verdad o una piojosa mentira. Pero las personas que hablan directamente a la cámara desde el salón de su casa te ‘engañan’. Veamos cómo.
Una imagen del canal de Alfonso Gallardo, que se hace llamar Roma Gallardo en las redes. El titular engañoso «URGENTE! BOICOTEAN MI CANAL DE YOUTUBE y mi PATROCINIO toma medidas HACIA MÍ» es un ejemplo que resume varios de los puntos clave analizados en este artículo.
Hay una guerra abierta entre la televisión convencional y los YouTubers – entiéndase la expresión «YouTuber» como una generalización en la que incluyo a «creadores de contenido» de cualquier plataforma audiovisual sin control editorial – que se libra en dos campos de batalla distintos: uno por la conquista de la confianza y el otro por el dinero.
El dinero es el objetivo fundamental de una amplia mayoría de «creadores de contenido» porque la monetización de sus canales es práctica habitual, cuando no los patrocinios directos de diferentes empresas y marcas, o incluso la petición de donaciones a sus seguidores. En este punto son iguales a la Televisión, donde los espacios puramente publicitarios conviven desde hace años con promociones dentro de los propios programas, en sus distintas vertientes incluyendo los emplazamientos de productos.
Pero el problema fundamental reside en la batalla por la Confianza. Parto de la base de que la inmensa mayoría de «YouTubers» atacan a los Medios de Comunicación convencionales y a los Periodistas pero, cínicamente, en su totalidad los contenidos «creados» por el Internauta se basan en datos, investigaciones, reportajes o documentos ya publicados antes por la Televisión u otros Medios de Comunicación impresos, digitales o radiofónicos.
Prácticas engañosas, del «Clickbait» a la apropiación de contenidos periodísticos
Por si la atribución de contenidos ajenos para «crear» sus vídeos no fuera suficiente, muchos «YouTubers» utilizan otras prácticas deleznables para lograr ‘clicks’, viralidad o impacto. Veamos algunas de ellas.
Entre las prácticas engañosas más habituales que pueden usar los «YouTubers» para atraer visitas se incluyen:
Titulares falsos o exagerados (‘clickbait’): presentan una afirmación más impactante de lo que realmente demuestra el contenido, o directamente prometen algo que después no aparece, o es justo lo contrario. Esta es una de las prácticas más habituales y en la que caen la práctica totalidad de los usuarios de Internet a los que he visitado varias veces para escribir este artículo. Alfonso Gallardo, alias Roma Gallardo, es uno de los «YouTubers» que más usa los titulares engañosos, pero no el único. Dentro de la amalgama de internautas especializados en distintos temas, desde la Política, el análisis de citas desastrosas del programa televisivo First Dates, hasta los análisis sobre Perfumes, muchos usan expresiones como, por ejemplo: «soltera ESTALLA con su cita por esto», cuando en el vídeo no hay estallido alguno en ningún momento.
Miniaturas engañosas: utilizan imágenes manipuladas, fuera de contexto o elementos añadidos digitalmente para provocar sorpresa, miedo o curiosidad. La alusión constante a los bajos instintos (el alma concupiscible según la teoría de Platón, responsable de los deseos básicos, los instintos y los placeres físicos) es el equivalente al Morbo en el Periodismo, aquel amarillismo tan denostado que, lejos de haber desaparecido tras el cierre de míticos periódicos como EL CASO, está más vivo que nunca de la mano de los «YouTubers». Utilizan emociones fuertes para conseguir que el espectador comparta el vídeo antes de comprobar si la información es cierta.
Citas o datos sacados de contexto: seleccionan únicamente la parte de una declaración o información que favorece su narrativa y omiten el contexto relevante. Aquí vemos otra de las técnicas de manipulación discursiva con la que los «YouTubers» consiguen que su «relato» subjetivo y parcial se convierta en un espejo deformado de la Realidad pura de un hecho o un evento.
Presentar información ajena como investigación propia: sé que insisto en este punto, pero es que debe quedar muy claro: los Medios de Comunicación y los Periodistas somos la fuente primaria para los «YouTubers». Sin nuestro trabajo no tendrían de qué hablar porque recopilan noticias, investigaciones, informes o datos publicados por medios y otras fuentes, pero los presentan como si hubieran sido descubiertos o investigados personalmente. Esto es lo más cínico de todo, como escribí más arriba: desprecian a los Periodistas y a los Medios de Comunicación, pero al tiempo son su principal y casi única fuente de información. Utilizan información procedente de periodistas, investigadores o instituciones sin indicar claramente de dónde procede y presentan como una “revelación exclusiva” información que ya había sido publicada anteriormente por otros medios. Desde el sofá de tu casa no vas a conseguir ninguna exclusiva, por mucho micrófono con brazo articulado y luz LED redonda que te hayas comprado para tus vídeos.
Especulaciones y rumores: convierten especulaciones, comentarios de redes sociales o información no confirmada en afirmaciones aparentemente definitivas y, para dar apariencia de veracidad, seleccionan estadísticas concretas, cambian la escala de gráficos o destacan porcentajes sin explicar el contexto para hacer que un fenómeno parezca mayor o menor.
Confundir opinión con hecho: expresan una interpretación personal con un lenguaje que hace parecer que se trata de un hecho demostrado, cuando solo es su opinión. Además, en otras ocasiones cortan entrevistas, vídeos o declaraciones de manera que el resultado transmita un significado diferente al original, y siempre acorde con el relato que interesa al «YouTuber».
Estas técnicas buscan maximizar clics, retención y viralidad, y confunden al espectador al presentar una pieza de mero entretenimiento o comentario subjetivo con una investigación periodística rigurosa.
En resumen: volvamos al Periodismo porque los «YouTubers» se han convertido en la peor versión del amarillismo y la difusión de «fake news».
David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia
David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia