El humor como necesidad vital | «Torrente, presidente» (Santiago Segura, 2026)

«Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara» (El profeta, Khalil Gibrán, 1923)

Este humilde periodista de pueblo que les escribe es, al tiempo, un enamorado del cine. De muchos tipos de cine.

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He sido Jurado Profesional del Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega (FICT) y hago mis pinitos como compositor de bandas sonoras y productor.

Y, por eso, creo que debo defender las dos vertientes del cine, la profunda y la de puro entretenimiento, y eso incluye a la risa como una necesidad vital.

«Torrente, presidente» (Santiago Segura, 2026) está logrando cifras de récord en los cines, y eso demuestra muchas cosas, entre las que se incluye defender el humor en esta España del 2026 tan crispada.

Segura, que es muy listo, dijo que «Torrente, presidente» no es una película para gente sensible. Eso es verdad, pero a medias: en mi caso, lo mismo veo Sátántangó y disfruto con el arte cinematográfico de Béla Tarr, que veo las cinco películas de Torrente, y en esos momentos mi cerebro se relaja con la risa fácil, floja y desenfadada.

La clave está, precisamente, en entender que el cine puede tener distintos valores y distintas funciones: ver «Loca academia de policía» no es incompatible con ver cine de arte y ensayo. Ver «Zapeando» después del informativo plagado de terribles dramas, no es incompatible.

Son necesidades diferentes. Y, en el caso de «Torrente», la parodia y la sátira se dan la mano para provocar en el espectador la sana catarsis de la risa.

Sin entrar a realizar sesudas interpretaciones de la película, porque no hablamos de «El séptimo sello» de Bergman, sí que merece la pena resaltar el valor vital de la risa. Escatológico o no, el humor es una necesidad vital del cerebro, y creo que también es una necesidad del alma.

Reírnos de todo, empezando por nosotros mismos, y reírnos de una preocupante situación política en España, donde nadie podía llegar a pensar que «Torrente» era una parodia tan real que asusta. La realidad está llena de pesares, y el cine en este caso nos trae la risa.

Al principio de este pequeño artículo puse una pequeña cita de «El profeta», del poeta libanés Khalil Gibrán. En el libro, un éxito mundial de sencilla prosa poética con pequeñas píldoras de reflexión sobre muchos aspectos de la vida, le preguntan sobre la alegría y la tristeza. Y «El profeta» responde:

«Cuanto más profundo ahonde el pesar en vuestro corazón, más alegría podrá contener». Pues tal cual, Gibrán lo resume mucho mejor que yo.

David Laguillo

David Laguillo

David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia