Mensaje humanístico y publicidad

La publicidad posee virtudes y defectos, entre estos últimos destaca el ser capaz, en ocasiones, de recurrir a las mentiras más abyectas y a las argumentaciones más retorcidas para hacernos creer en el mensaje “sincero” y “humano” de sus campañas, cuando la realidad oculta tras ese mensaje es lo mismo de siempre: la venta y el dinero.

Una fantástica voz engolada leyendo una locución de inspiración humanística, apoyada por imágenes de sonrientes niños electrónicos que son infantes perfectos y parecen montados y desmontados para el anuncio, aporta una falsa sensación de “algo está cambiando”, que conduce irremediablemente a la reafirmación de la misma realidad consumista e inhumana, tras el lógico sentimiento de decepción en el espectador por las espectativas creadas.

Un coche se nos presenta como “eléctrico”, más “humano”, con niños sonrientes de brillantes ojos inexpresivos dentro, intentando vender la imagen de una nueva “sensibilidad” empresarial hacia la humanización de la vida y sus productos. ¿Cierto? No, desde luego que no. El comercial quiere vender, el empresario quiere vender, pero sus encargados de marketing prefieren usar un nuevo modelo publicitario encaminado a la mejora de la imagen o identificando de modo total al comprador potencial o sus ilusiones con su producto utilizando expresiones como “es por ti, hecho para ti”, y similares.
se enmascara el mensaje publicitario con un falso velo humanístico

Rascando bajo el mensaje, buceando bajo la engolada voz, se encuentra la misma motivación de siempre, la misma intención de venta del producto como sea, y a cualquier precio. Aunque en esta ocasión se enmascara el mensaje publicitario con un falso velo humanístico. Por el contrario, este estilo contrasta con los simples y viejos mensajes de “cómprame”, por ejemplo, de los anuncios de detergentes, sin mayor aspiración que lanzar un mensaje sencillo y directo mucho menos elaborado. Un mensaje menos elaborado pero al mismo tiempo más sincero, menos falsificado y a todas luces menos oscuro, por carecer de doble fondo ni tener intención de crear en el espectador unas mayores espectativas que jamás se verán satisfechas.

Deja un comentario