Internet como caldo de cultivo para mini dictadores en potencia

Foto: Fotolia
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La gran Red de redes, Internet, es la mayor y más importante novedad en la comunicación de los tiempos recientes, y es una valiosa e imprescindible herramienta de difusión y conversación de contenidos. Está llena de luces, de cosas muy positivas. Pero también de sombras.

Por desgracia, se está viviendo durante los últimos tiempos una valoración exagerada del efecto y repercusión que Internet, y más en concreto las Redes Sociales, tienen en la vida real.

 

“Convertir a cualquier ciudadano con acceso a la red en potencial censor y tijera de la libertad de otros ciudadanos es algo muy peligroso”

Cada día, los informativos de televisión y radio incluyen algún contenido de la red, o la última polémica, o la última campaña en contra de alguien o de alguna marca.

El hecho de convertir a cualquier ciudadano con acceso a la red en potencial censor y tijera de la libertad de otros ciudadanos es algo muy peligroso. Cualquier ciudadano con una cuenta Twitter puede llegar a creerse que tiene poder, que es influyente. Y sobrevalorar su propia importancia, sin ni siquiera cuestionar la legitimidad de sus postulados de partida. Da igual, en ocasiones la Red tiende a no fomentar la reflexión, sino la reacción instintiva e inmediata en forma de “sumarse a una corriente”, muchas veces sin saber quién creó la corriente o qué intenciones finales tiene.

Estos detalles pueden fomentar y desarrollar las actitudes intolerantes en ciudadanos que se arrogan a sí mismos de un excesivo poder que es aumentado de forma artificial por otros ciudadanos en la misma situación, y por los medios de comunicación que no filtran y no valoran adecuadamente la importancia de estos contenidos.

Entre todos, podemos estar creando y alimentando un monstruo que si crece demasiado, puede llegar a ser peligrosamente incontrolable: la creación de una red de cientos de miles de mini dictadores en potencia, que atacan todo aquello que les molesta, desprecian todas las ideas que no coinciden con las suyas y, en definitiva, llegan a la censura de quienes no comulgan con sus ideas preconcebidas.

Estos usuarios de Internet no aceptan un “NO” por respuesta, y su débil psicología se frustra ante la primera adversidad o la negativa de la otra parte a aceptar su postulado como la verdad única.

Entre todos, debemos fomentar la tolerancia, y criticar las actitudes dictatoriales de muchos internautas.

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