Todo derechos, cero obligaciones

Ahora que el FBI ha cerrado el popular portal de descargas Megaupload (ver noticia en El País), que se lucraba permitiendo la descarga masiva de obras protegidas por derechos de autor sin permiso de los autores, vale la pena retomar el tema de los derechos y las obligaciones.

Seamos sinceros, casi todos los internautas, en alguna ocasión, se han descargado, le han dejado o ha copiado contenidos protegidos por derechos de autor.

Pero esa situación muy esporádica tiene poco que ver con el actual panorama de saqueo sistemático y constante que muchos internautas realizan cada día, e incluso van más allá como en el caso de Megaupload, lucrándose con los contenidos ajenos.

Existe toda una generación de internautas que a lo largo de los años se ha ido creyendo -equivocadamente- que tenían “derecho” a todo, y a tenerlo gratis. Así, se comportan como niñatos malcriados que reclaman su presunto “derecho” a conseguir sus caprichos gratis, y si no se los dan lloran y patalean.

Además, este tipo de internautas no reconoce ninguna obligación (ni económica, ni jurídica, ni moral), como si el hecho de tener una conexión a internet por cable, les otorgase “patente de corso” para cogerlo todo, sin permiso y sin pagar. Cero obligaciones, todo derechos, la antítesis del civismo. Quizá, también, un reflejo de la sociedad actual donde los valores van cayendo en picado y las normas de convivencia y respeto son pisoteadas cada vez con más frecuencia.

En este sentido, la educación es el factor fundamental para entender cuál es el fallo para que mucha gente, demasiada gente, no valore los derechos de autor ni la propiedad intelectual. Es una lástima que el respeto a los derechos de autor y a la propiedad intelectual, inherente a todo individuo, no se enseñe en las escuelas o en los institutos, ya que si se hiciera al menos quizá podríamos tener la suerte de dejar de escuchar comentarios tan poco documentados como los que habitualmente adornan las páginas de internet, los foros y los blogs. Esos comentarios van casi siempre en la línea de “tengo derecho”, desestimando a los autores o gestores de derechos de esas obras el mismo derecho que reclaman para sí mismos.

La red está llena de cosas buenas y positivas, pero sin duda el saqueo indiscriminado a los derechos de autor es uno de sus talones de Aquiles que hay que frenar, y debe ser tratado para buscar una solución lo más rápido posible. Quizá leyes como la estadounidense SOPA o la Ley Sinde española sean un poco exageradas y necesiten también diversas revisiones o cambios, pero no cabe duda de que en la situación actual es necesario empezar a legislar para proteger.

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