La batidora de emprendedores

El momento actual -9 de septiembre de 2014- sigue sin ser propicio para las aventuras empresariales, por dos factores clave: la contracción del consumo en todos los sectores y la extremada dificultad de acceso a la financiación. En otras palabras, el grifo del crédito sigue cerrado por mucho que desde la publicidad se nos intenta convencer de lo contrario. En este contexto resulta admirable encontrar iniciativas jóvenes que intentan romper el “statu quo” de una determinada ciudad y territorio. Pero debe haber un determinado límite al empuje, llamémoslo quizá el sentido común, mientras los jóvenes se enfrentan al denso “statu quo” inmovilista de un territorio.

En muchos lugares de pequeña población, existe un denso entramado muy opaco donde resulta difícil el acceso de jóvenes con nuevas ideas. Una densa tela de araña tejida durante años o incluso décadas donde la mayoría de las iniciativas son encargadas siempre dentro del mismo círculo de empresarios. En esta situación, es comprensible que los jóvenes se sientan frustrados, engañados por un sistema en el que se les inculcó que debían prepararse y cualificarse para triunfar, pero a la hora de la verdad quienes triunfan son otros, y casi siempre los mismos.

El tuit que ven más arriba es una muestra de lo que no se debe hacer para intentar romper la densa tela de araña del “statu quo”. Recurrir al infantilismo no es una buena estrategia para entrar en los círculos de un territorio. En el tuit -que además fue repetido hasta la saciedad mencionando a múltiples cuentas de responsables políticos y concejales, al más puro estilo “spam”- se nota un sentimiento de mal perdedor, algo que no encaja con el verdadero espíritu emprendedor, que incluye superar las múltiples piedras del camino.

Salir adelante con todas las trabas posibles: ese es el verdadero espíritu emprendedor. Pero enfrentarse con las instituciones es una mala estrategia que solo puede tener consecuencias negativas: meter a los emprendedores en una batidora donde, tras ser marginados por el “statu quo” por culpa de una mala estrategia de confrontación, alguien puede apretar el botón y disolver ese movimiento de emprendedores.

Se hace necesario, por lo tanto, cambiar la estrategia de la confrontación por la estrategia de la calidad, la innovación, la ilusión, y buscar consejo en las personas que pueden ayudar al éxito. No será fácil, pero se puede evitar caer en una batidora que hará papilla las ilusiones de miles de jóvenes.