El juego de las audiencias: “Un juego de inteligencia” (Hans Weingartner, 2007)

El juego de las audiencias: "Un juego de inteligencia" (Hans Weingartner, 2007)
El juego de las audiencias: “Un juego de inteligencia” (Hans Weingartner, 2007)

Hace unos días, el publicista Risto Mejide hizo un pequeño paréntesis en la ya habitual guerra con Eduardo Inda y OKDiario para tener una discusión con la periodista Beatriz Talegón en torno a las palabras: audiencia, España, Cataluña, Sálvame e informativos. A Talegón le habían sacado una frase emitida por ella en algún evento de hace tiempo y, como por desgracia viene siendo habitual últimamente, un par de frases fueron el origen de interpretaciones diversas y su consabida polémica revisionista.

En palabras de Beatriz Talegón, en la TV3 de Cataluña tenían más audiencia los programas informativos y críticos tipo “Polonia”, que programas habitualmente tachados de “telebasura” como “¡Sálvame!” y “Supervivientes”.

Mejide contrapuso a Talegón otras cifras diferentes, sacadas de una empresa privada denominada Kantar Media, con las que Mejide dijo que las audiencias por tipo de programa, a igual franja horaria, eran iguales en Cataluña, con el liderazgo incontestable de “¡Sálvame!”.

Esta disparidad en el concepto de las audiencias, y de si los índices son fiables y gracias a esas mediciones la gente ve basura o programas culturales, me hizo acordarme rápidamente de la película “Un juego de inteligencia”, un filme técnicamente mediocre pero de planteamientos interesantes, donde se trata este tema de las audiencias y si los medios de comunicación crean o reflejan la sociedad.

‘Free Rainer’ (“Un juego de inteligencia – Tu televisión miente”) es una película alemana escrita y dirigida por Hans Weingartner y protagonizada por Moritz Bleibtreu.

Intentaré por todos los medios no desvelar demasiados datos clave de la trama, y para quienes no hayan visto la película me centraré básicamente en los apuntes desvelados en la sinopsis.

Pero, por si acaso, no leas a partir de aquí si te apetece buscar la película y no quieres ver algún que otro “spoiler”.

La película es una sátira sobre los medios de comunicación, en concreto sobre las audiencias, y plantea un debate sobre si la televisión ofrece al público lo que quiere o si, por el contrario, el público está condicionado por las audiencias medidas por un limitado número de aparatos distribuidos en la población.

El personaje protagonista, Rainer, al principio de la película es productor de programas sensacionalistas y, seré claro, además es un cretino de tomo y lomo, con una actitud vital incívica, egoísta y superficial. Sin embargo, un buen día sufre un accidente y, desde entonces, reflexiona y se convierte en realizador de programas inteligentes que buscan la ilustración del público. Pero se topa con el problema de la medición de las audiencias, que Reiner descubre que tiene más sombras que luces, ya que el sistema establecido puede favorecer a la telebasura por encima de la programación televisiva de calidad.

La película está muy lejos de ser una obra maestra del cine, pero nos plantea un interesante análisis crítico sobre la televisión y su influencia en la sociedad, y viceversa, por lo que recomiendo que cualquier persona interesada en los medios de comunicación, la televisión y las audiencias, vea esta película.

¿Sabemos cómo se miden las audiencias? Más allá de dónde se instalan los audímetros y qué se mide con ellos, todos somos conscientes de que hoy en día se puede analizar cierta repercusión de los programas a través de los comentarios en las Redes Sociales, pero esa repercusión reflejada en el océano digital es insuficiente. Muchas personas, de hecho la gran mayoría de la población, están fuera de las Redes y la opinión digitalizada no se puede confundir con la Opinión Pública. La fragmentación y la dificultad de extrapolación de esas reacciones en Redes, en canales limitados y fuertemente dominados por un reducido grupo de líderes, y por el ruido, son factores que hacen muy difícil lograr unas conclusiones generales válidas para reflejar una tendencia social.

Y, si la medición de las audiencias podría tener carencias técnicas, ¿quizá los documentales de animales de La 2 son líderes de audiencia, y no lo sabemos?