El periodista total

Los profundos cambios que vive la prensa mundial, presionada por los nuevos círculos y flujos informativos en Internet, la crisis publicitaria y por los gastos -difíciles de afrontar en muchas ocasiones- de las ediciones en papel de los periódicos, conducen irremediablemente a una revisión del modelo de trabajo antiguo.

La tradicional separación entre reportero gráfico (fotógrafo) y redactor en algunos casos se puede entender como inmersa en una tendencia a la fusión de ambos en la misma persona: un periodista con más capacidades y habilidades para auto-gestionar su producción completa de una noticia, con textos, fotografías o incluso vídeos cuando fuera preciso. En definitiva, un periodista total con mayor preparación y habilidades más completas en varias áreas de la labor informativa y de gestión editorial.

Además, la creciente tendencia añadida por la irrupción de los medios digitales que publican sus noticias exclusivamente a través de Internet sin edición en papel, apunta también hacia la figura del profesional completo, capaz de producir texto y fotografías u otros contenidos multimedia aplicados al mismo hecho noticioso.

No se trata de incidir en el ahorro económico que supone para el empresario del medio, ni de plantear una reducción de costes mediante una eliminación de puestos de trabajo diferentes, porque un profesional cualificado especialista en su materia siempre será necesario, pero quizá no siempre es coherente destinar a esa persona a eventos o noticias de menor relevancia que pueden ser cubiertos con corrección por un periodista con diversas habilidades.

A buen seguro, en ocasiones una visión simplista por parte de determinados empresarios del sector les puede hacer ver esta figura como ‘gastar menos en personal’, pero es algo mucho más profundo y que en algunas situaciones ya se aplica. En profundidad, se trata de racionalizar o estructurar de modo más coherente una jerarquización laboral con separación de funciones que para muchas noticias diarias de importancia menor quizá no sea tan necesaria.

Y sobre todo se trata de potenciar la mayor preparación y formación de los periodistas para que sean capaces de buscar y recoger la información textual y gráfica, elaborarla, e incluso ser capaces de auto-editar su propia producción para su publicación directa (tras ser revisada) y distribuir la noticia a través del propio medio y de los múltiples canales alternativos que ofrece Internet, conocidos como ‘social media’, para potenciar la figura de un profesional de la información más completo y capacitado para afrontar el futuro de la profesión, tendente a la concentración de funciones de distintas áreas en un mismo profesional.

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