Periodistas, no publicistas

Algunos periodistas que ejercen como publicistas están haciendo mucho daño a la profesión. Al carecer de criterio, deterioran la información. Casi más que los intrusos, porque enmascaran su mensaje publicitario como “Nota de prensa”, embrujado y maléfico título polivalente que, como un malvado cajón de sastre, puede envolver las mayores falsedades y los más potentes venenos. 

Un hecho noticioso puede estar protagonizado por una empresa comercial, pero no siempre. La mayoría de las veces un mensaje proveniente de una empresa, con sus novedades, puede tener un contenido más publicitario que periodístico. O ser directamente un mensaje publicitario, sin más paliativos ni matices. 

Que un “supuesto” periodista remita algo titulado como “Nota de prensa” pero con un contenido como “Semana fantástica del coche de ocasión en el concesionario XXX” es una auténtica desvergüenza. El sentido publicitario de ese mensaje es muy claro, no se pueden confundir semejantes remitidos con noticias o contenido informativo, de la misma forma que no es de recibo que confundamos las churras con las merinas, o las peras con las manzanas. 

Determinados, por suerte no todos, gabinetes de Relaciones Públicas o de Comunicación, remiten sin criterio, sin conocimiento, sin orden ni concierto, sus mensajes a diestro y siniestro, y cada vez me sorprende menos que ya hay profesionales compañeros periodistas que los comienzan a catalogar, directamente, como “spammers”, bloqueando sus mensajes. Y con razón.

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