Acción real frente a indignación virtual

Existe una enorme brecha que entre el mundo virtual y el mundo real. Quizá sea cada vez más fina, pero todavía existe una gran diferencia entre la entidad virtual de una persona y su acción real en el mundo.

Ahora, en la nueva estructura de opinión creada con la irrupción de Internet, sustituyan la mugrosa barra del bar por Internet en sus múltiples vertientes (blogs, foros, Twitter, Facebook, etc.) y tendrán la catarsis perfecta para una población acostumbrada a no elevar sus protestas al “mundo real”. Quizá por cobardía, miedo, o comodidad, resulta mucho más fácil decir en cualquier foro o blog “¡Qué vergüenza, una revolución haría falta, yo me apunto, contad conmigo!”, que llevar a cabo en la realidad esos presuntos deseos. En realidad, el mundo virtual facilita, bajo la cobardía del anonimato, atacar a cualquier persona, a cualquier empresa, o a cualquier gobierno. Pero trasladar a la calle y al mundo real esa rabia y expresarla adecuadamente requiere mucha más valentía.

De esa valentía podemos entender carentes a buena parte de los “tan valientes” internautas escondidos bajo sus “nicks”. Sin embargo, es un caso distinto el papel de Internet en las recientes revoluciones en el mundo árabe, ahí la valentía de la gente les hace salir a la calle apoyados por las facilidades de comunicación que les ofrece la tecnología. Apoyados por la tecnología, no adormecidos por la tecnología.

Eso sí es dar un salto desde la realidad virtual, con sus ridículos enfados y sus penosos estados de pataleta infantil e indignación con lágrimas de cocodrilo, hacia la acción “real”, hacia el verdadero cambio de las cosas en la calle. Lo contrario, seguir vomitando bilis desde el sofá de una casa, es una expresión más de la cobardía vacía y protestona.

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