Un periodismo digno y profesional, pero adaptado al nuevo entorno

Durante estos últimos días, han saltado a la palestra quejas y campañas de reclamación de sueldos dignos para los periodistas.

Debo afirmar, antes de seguir escribiendo y para dejar clara la postura por si algún lector confunde conceptos y posiciones, mi total afinidad con el anhelo de dignificar y profesionalizar la profesión periodística, pero para ofrecer una imagen del todo realista necesitamos entender varias cosas importantes.

La primera: entender que el nuevo entorno ha cambiado tan profundamente la profesión que ya no podemos acogernos a las mismas formas de proceder y de trabajar. Tampoco, tristemente, podemos aspirar a los sueldos de antes, porque hay saturación de oferta.

La ley de la oferta y la demanda es cruel: cuanto mayor sea la oferta de personas ofreciendo un mismo producto de similares características, el precio por pieza cae. Es así en economía y también en el periodismo. Las ofertas de redacción que aparecen en la Red a precios muy bajos no son más que el reflejo de un nuevo entorno y de un mercado saturado y con poca oferta laboral.

La segunda: es necesario y urgente eliminar el intrusismo profesional en el periodismo. No es lógico que para ejercer la abogacía o la medicina sea necesario tener titulación académica, y sin embargo existen redacciones de televisión, radio y prensa llenas de gente que nunca pisó la universidad. Algunos es posible que tengan verdaderas cualidades profesionales sin tener el título de periodista, pero en otros muchos casos, están enquistados en el mercado laboral periodístico desde hace mucho tiempo, sin más habilidad que saber nadar en aguas turbulentas y manejar las oscuras cañerías del poder y los despachos.

Tampoco me sirve el tema del mal llamado “periodismo ciudadano”, que ni es periodismo ni nada que se le parezca, más bien es el hijo bastardo del rumor y el lanzamiento de bulos sin confirmar. En este sentido, hay un texto reflexivo sobre este “periodismo ciudadano” en el siguiente enlace http://cantabriadiario.com/Editorial/el-periodismo-ciudadano-no-existe.html

La tercera es muy importante: autocrítica y reflexión, dejar de mirarse en el espejo pensando lo guapos y buenos periodistas que somos, y ver todos los fallos y errores que se han cometido a lo largo de los años. Tiene que haber alguna causa para que la percepción social del trabajo del periodista sea tan mala en estos momentos, o mejor dicho, más de una causa, casi con toda probabilidad puedo pensar que entre esas causas está la mala praxis profesional, la falta de respeto hacia la realidad contada con honestidad. El lector no perdona la falta de honestidad en el relato de los hechos informativos.

No sabemos hacia dónde irá el periodismo, ni cuál será el futuro del periodista como profesional, pero sí puedo intuir que el futuro de una profesión tan hermosa debe pasar por la profesionalización y la adaptación a las nuevas herramientas de comunicación, pero sin olvidar nunca los principios básicos del respeto a la verdad y a la información honesta.

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