Las noticias que no sabían demasiado

La trepidante rapidez del mundo informativo actual nos lleva en corrientes, de un lado para otro, mientras vamos chocando con las piedras de un río cuyas aguas están muy contaminadas. Navegamos llevados por corrientes sin apenas tiempo para la reflexión pausada.

Ahora cualquier persona, sin cualificación de ningún tipo, puede sumarse al agua del río y abrir una cuenta en Twitter o Facebook y difundir una especie de “información” o “noticia”, en muchas ocasiones faltando a la verdad, o emitiendo contenidos perversos, contaminados y sin contrastar.

Pero lo más preocupante de esta inundación de contenidos contaminados es que, actualmente, existe una corriente de usuarios que otorga más valor a esos contenidos, difundidos por cualquier individuo en Twitter, que a contenidos periodísticos elaborados por periodistas profesionales y publicados por medios de comunicación.

Se podría entender que un nuevo perfil del consumidor de información digital concede más valor, equivocadamente, a contenidos difundidos por otro usuario a quien consideran como un igual con quien se identifican, por culpa de un concepto de simpatía mal entendida.

Sin embargo, estas “noticias que no sabían demasiado”, parafraseando el título de una película de Alfred Hitchcock, son percibidas como falsas o incompletas por el lector tradicional de prensa, que sigue otorgando credibilidad a las marcas y cabeceras periodísticas.

En muchos casos, un lector tradicional mucho más educado -y generalmente más cualificado- se distingue a sí mismo del resto de la corriente de la desinformación, y desprecia los contenidos no verificados, o difundidos por anónimos.

Por el contrario, el otro perfil de lector digital sin cualificación –productor y altavoz de bulos, falsedades y noticias contaminadas- prefiere seguir viviendo en su mundo paralelo de engaños repetidos miles de veces, y mentiras creadas y difundidas por otros usuarios que forman un auténtico mundo virtual donde nada es lo que parece, ni todos saben como aparentan.

Deja un comentario